|

Persianas bajas, finanzas en rojo e incertidumbre: el comercio en la Avenida Entre Ríos, golpeado por la pandemia

Solo uno de cada diez negocios está abierto en la zona, pero en condiciones desalentadoras. Dicen que está en riesgo la continuidad de los locales si no hay acciones concretas de los Gobiernos y los bancos.
Foto. Facebook Asociación de Comerciantes de Avenida Entre Ríos.

Solo uno de cada diez negocios está abierto en la zona, pero en condiciones desalentadoras. Dicen que está en riesgo la continuidad de los locales si no hay acciones concretas de los Gobiernos y los bancos.

“Un lugar fantasmal, sin esa alma nocturna bien de Buenos Aires”. Así define ante este medio un comerciante de Balvanera a cómo ve la Ciudad desde la ventana de su negocio, uno de los pocos abiertos durante el aislamiento social obligatorio para detener la pandemia de coronavirus, el cual desde el 20 de marzo detuvo la mayor parte de la actividad comercial en el país. 

Este viernes 10 de abril, el presidente de la Nación, Alberto Fernández, dio una conferencia desde la Quinta de Olivos y aseguró que el aislamiento seguirá hasta, al menos, el 26 de abril. Dijo que el proceso es dinámico y poco antes de la fecha se evaluará qué hacer. Como sea, la cuarentena se levantará de forma gradual y el pico de contagios ocurrirá a mediados de mayo. 

Por el momento, continúan las restricciones, sobre todo el área Metropolitana de Buenos Aires (CABA y Gran Buenos Aires), ya que en este territorio, donde viven casi 15.000.000 de personas, hay circulación comunitaria del virus (se contagian personas que no viajaron al exterior ni estuvieron en contacto con contagiados). 

En el cotidiano, la vida sigue igual: confinamiento, compras en negocios de cercanía, trabajo solo para actividades esenciales.

Las avenidas y corredores comerciales porteños lucen una quietud inédita. Cierto es que en la puerta de los pocos locales abiertos hay largas filas, pero es solo porque hay un metro de distancia social entre clientes y el aislamiento genera que las transacciones sean más lentas. Hay gente en la calle, pero la mayoría lo hace para comprar víveres, acudir a los cajeros o ir a las farmacias. No mucho más se cuenta sobre el espacio público local.

El resultado es un retroceso enorme en las finanzas de los negocios barriales, que ya venían golpeados de años acumulados de tarifazos, caída en las ventas y otras vicisitudes. 

Ante este medio, Andrea Carricaburu, presidenta de la  Asociación de Comerciantes de la Avenida Entre Ríos, comenta que la situación es delicada: “Son condiciones muy difíciles”. Estima que “un 15% de los comercios son los que pueden abrir” a lo largo de la presencia de la asociación sobre avenida Entre Ríos, en el rectángulo trazado por Hipólito Yrigoyen, Virrey Cevallos, Sarandí y San Juan. 

Sobre los negocios que abren, dijo: “Hay poco personal, largas colas, mucho riesgo de salud, mal humor de la gente y muy violentos. Hay constantes peleas entre clientes”. 

Para hablar del día a día en condiciones de pandemia, hablamos con la Pescadería y Rotisería SASHIMI (Entre Ríos 657), uno de los pocos locales abiertos. Kanemoto, referente de la pescadería y de la Asociación, cuenta: “Mi comercio es unos de los pocos que pueden trabajar en este momento tan especial y tan restringido. Un privilegio que ostento con mucha tristeza al ver que otros rubros permanecen cerrados. Es como estar en un gran océano en un bote salvavidas y ver como el barco se hunde. Nada agradable”. 

“Así y todo mi futuro comercial lo veo muy incierto. Estoy trabajando solo, sin empleados. Prefiero darles asueto mientras dure la cuarentena por temor a posibles contagios. Los sueldos se pagarán como y hasta dónde pueda. Yo personalmente, desde que decidí venir a trabajar le dije a mi esposa que hasta que no pase el peligro prefería no regresar a casa y quedarme a dormir en el negocio y así evitar posibles contagios”. 

“Apenas baja el sol, la avenida Entre Ríos es un lugar fantasmal, sin esa alma nocturna bien de Buenos Aires”.

“Desde la Asociación estamos buscando constantemente cómo ayudar a los comercios, haciendo campañas de distintos índoles, como ser buscando créditos accesibles para todos, o cómo mejorar las ventas en bien común. No solo para comerciantes, también beneficios con descuentos para vecinos de la zona y aledaños”, añade.

Más urgencia tienen los locales que debieron cerrar a fines de marzo ante el aislamiento, por no ser negocios esenciales.

Es el caso de la Zapatería Baccarat (Entre Ríos 594). Matías, uno de sus referentes, nos dijo: “Es dura la situación, no podemos vender ni abrir. Hace varios días que no tengo ingresos y la situación es más compleja cuando se extiende la cuarentena”. 

“Estamos pensando estrategias para paliar la situación del comercio, ayudándonos entre todos. La ayuda que tendría que llegar con más fuerza es la del Gobierno de CABA y Nación. Si bien hay anuncios, pedimos que se concreten en la vida real. Los bancos están saturados”.

Al respecto, Andrea sostiene que hay interferencia entre lo que dicen los Gobiernos y lo que hacen los bancos: “Los bancos piden requisitos y la mayoría de los comerciantes pequeños no reúnen las condiciones. Cuando hablás con gente del Gobierno dicen que los tienen que dar sin pedir nada porque tienen garantía FOGAR. Sin embargo, los bancos dicen que no se firmó eso. Por lo tanto, te piden papeles. En eso tiene urgente que ponerse firme el Gobierno nacional”.

“Los bancos que respondieron tarde pero más rápidos fueron Santander, Patagonia y Galicia. Banco Ciudad tiene las mejores tasas pero recién el lunes empieza a otorgar los préstamos por nómina salarial. El Nación es un desastre. Lento y muchas trabas”.

Matías analiza que ya es complicada la situación de los comerciantes, más allá de la fecha en que termine el aislamiento: “Como comerciantes estamos en una situación difícil. Hay comercios que se plantean no volver a abrir, más allá de lo que pase con la cuarentena. O piensan en cómo seguir la rueda comercial y de pagos una vez que termine la cuarentena, porque ya están rotas. El escenario asoma como difícil”.